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domingo, 6 de junio de 2010

JACK EL DESTRIPADOR



Todo un misterio, ya que su verdadera identidad nunca se supo. Aunque todas las hipótesis y descripciones policiales apuntaban a James Maybrick, pero jamás se encontraron pruebas definitivas que lo inculparan.









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Jack el destripador era un hombre de mediana estatura, iba muy bien vestido y solía frecuentar las calles del barrio Whitechapel ( Londres), calles oscuras y nebulosas, alumbradas por pequeños farolillos y velas. Era en esas noches cuando Jack acudía para visitar a las prostitutas que abundaban en aquellas calles del Londres más marginal.
Sus crímenes pronto se harían famosos, envolviendo de miedo las calles del barrio Whitechapel. Sus víctimas se encontraron en un estado desolador. El asesino, con la precisión de un magnífico cirujano de la época, habría en canal a sus víctimas, dejando a la vista todo lo que ellas llevaban dentro. Las viscerales imágenes con las que se encontraron los testigos de aquellas atrocidades, solo eran comparables con la expresión de los rostros de sus víctimas.
Su primera víctima, Mary Ann Nichols, su cuerpo sin vida fue encontrado en la madrugada el 31 de agosto de 1888. el cadáver reflejaba que en el momento de los hechos se llegaron a utilizar dos cuchillos que al parecer, podían ser instrumentos de cirugía, lo que hizo pensar que se tratase de un médico.
Annie Chapman, fue asesinada el 8 de septiembre de 1888, su cuerpo había sido minuciosamente destripado y presentaba un corte en la traquea.
Elizabeth Stride, asesinada el 30 de septiembre de 1888, de forma brutal, su cabeza estaba casi completamente separada del cuerpo, destripada (al igual que las demás) pero de una manera profesional, lo que delataba que el asesino o asesinos tenían conocimientos de cirugía.
Se comentaba que el asesino llevaba los cuchillos en una bolsa de cuero negra y que tenía los saberes prácticos de un médico, eso sin duda, ya que cirujanos que intervinieron en las investigaciones judiciales así lo aseguraron.

El 28 de septiembre, la Agencia Estatal de noticias recibió una nota firmada por el propio Jack el destripador: " odio a las prostitutas y seguiré destripándolas hasta que me canse" ( ésta era su justificación, las odiaba, pero ¿por qué?). Este mensaje alarmó a la población londinense del siglo XIX.

Un día después, la agencia central de noticias de Londres, recibió otra nota, pero esta vez, escrita en tinta roja y en la que Jack relataba que había sido sorprendido cuando se disponía a mutilar a la primera víctima de aquella noche, y que la segunda gritó y estuvo a punto de descubrirle. Estas notas escritas poco después de cada brutal asesinato, reflejaban sin duda las ganas de Jack, por hacer saber al mundo de lo que era capaz.

Pronto Scotland Yard, siguió sus pasos, y las únicas conclusiones a las que estaban llegando, eran que el asesino podía ser un médico o incluso llegaron a pensar que podía ser una agente ruso que se burlaba de las autoridades Londinenses.

La última víctima Mary Jane Kelly, de 25 años, fue vista por última vez por George Hutchinson quien aseguró que la acompañaba un hombre de estatura media, bien vestido con sombrero de caza y bigote rubio.
A Mary Jane la encontraron en la habitación que alquilaba de la calle Miller´s Court, 13, sobre la cama tendida, boca abajo, desnuda y con las orejas, la nariz y senos arrancados. Hubo gente que aseguró que Jack el destripador era un famoso médico que vengaba la muerte de su hijo, quien había contraído una enfermedad con prostitutas e incluso se dijo que el asesino podía ser algún miembro de la familia real, concretamente Edward, el duque de Clarence, hijo del rey Eduardo VII que murió a los 28 años, curiosamente poco después de los asesinatos. A pesar de los testimonios y las numerosas pruebas, la verdadera identidad de Jack el destripador, seguía envuelto en el más oscuro de los misterios. Pero los rumores, de las gentes del barrio Whitechapel, parecían esclarecer el enigma y todo apuntaba que el hombre que realizaba esos brutales asesinatos fuera alguien de la alta sociedad, alguien que por mucho que hiciese nunca podría llegar a ser condenado, alguien ¿como James Maybrick?.




sábado, 23 de agosto de 2008

Edmund Emil Kemper III




Edmund Emil Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en California. Como la mayoría de los asesinos recurrentes, se crió en el seno de una familia conflictiva cuyos padres reñían constantemente y que con el tiempo terminarían divorciándose.
Criado por una madre terrible, que no vacilaba en encerrarlo en el sótano de su casa, Edmund Kemper se vuelve muy tímido y se aísla más y más. Sueña con vengarse e imaginando juegos mórbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilación.
Nadie toma en serio sus fantasías morbosas, ni siquiera cuando a los ocho años juega a la silla eléctrica o a la cámara de gas con su hermana, desempeñando él papel de víctima mientras su hermana hacía de verdugo y lo ejecutaba.
Su primera víctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.
Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de afecto y sus compañeros evitan su presencia, pues les asusta la manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.
A los 13 años mata a su segunda víctima de sus experimentos, otro gato. Mata al animal a machetazos y su madre descubre los restos del animal ocultos en el armario. Le había cortado el cráneo para exponer el cerebro y luego lo apuñaló innumerables veces.
En 1963, su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos, que viven en un rancho de California. Es allí a los 16 años de edad, cuando dispara contra su abuela con un rifle del calibre 22 y luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido en el jardín. Tras estos crímenes, llama a su madre desconcertado para informarla. Cuando los policías le interrogan sobre los motivos, responde: "Solo quería saber lo que se sentía matando a mi abuela".
Las autoridades lo internaron en un hospital de alta seguridad en Atascadero. En 1969 pese a la oposición de los psiquiatras, lo soltaron cuando tenía 21 años, para ponerlo de nuevo al cuidado de su madre.
Para aquel entonces ya medía 2,05 metros de estatura y pesaba unos 135 kilos.
El "gigante asesino" no elegía sus víctimas al azar, las somete a un cuestionario escrupuloso preparando con anterioridad una lista de características físicas y morales de sus futuras víctimas. Es absolutamente necesario que corresponda a la imagen que tiene de las estudiantes que su madre le había prohibido frecuentar. En mayo de 1972 recogió en su coche a dos autostopistas de 18 años, las llevó a un sitio apartado y allí las mató a puñaladas. Luego, trasladó los cuerpos a casa de su madre, les sacó fotografías con una Polaroid, las descuartizó y les cortó la cabeza, al día siguiente entierra los cadáveres en las montañas cerca de las inmediaciones y arroja las cabezas a un barranco.
En septiembre de 1972, cuatro meses después mata a otra joven de 15 años de una manera similar, recogiéndola cuando hacía autostop, estrangulándola, violando el cadáver y llevándoselo a casa.
Mientras se entregaba a esta orgía criminal acudió a una de las evaluaciones psiquiátricas a las que debía someterse con regularidad, y fingió tal lucidez que según los peritos que lo examinaron, ya no representaba una amenaza para sí mismo ni para los demás. Ese día llevaba en el maletero de su coche la cabeza decapitada de su víctima más reciente.
Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar. En febrero de 1973, amenaza a punta de pistola a otra estudiante para que se meta en el maletero, antes de llegar a su casa la ha matado, coloca el cadáver encima de su cama y lo viola. Desmiembra el cuerpo en la bañera y arroja los restos al mar, la cabeza la entierra al pie de la ventana del cuarto de su madre.
En febrero de 1973, otras dos chicas caen bajo los golpes del "gigantón de Santa Cruz". Kemper amontona los cadáveres en el maletero y regresa a casa de su madre, donde cena tranquilamente. Luego baja a decapitar los cuerpos.
Finalmente Kemper mata a su madre a martillazos mientras dormía, antes de decapitarla y de violar su cadáver. Más tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta.
Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita.
Tras esto decide entregarse a la policía. El objetivo principal había desaparecido, dijo más tarde a la policía intentando explicar su decisión por entregarse. En sus confesiones posteriores reconoce que lo que más deseaba era saborear su propio triunfo sobre la muerte de los demás. Él vencía a la muerte y vivía mientras los demás morían. Esto actuaba sobre él como una droga, empujándolo a querer cada día más gloria en su victoria personal a la muerte.
En vida, la muerte siempre estaba con él.Al preguntársele como reaccionaba cuando veía a una muchacha bonita en la calle, contestaba: Un lado de mí, dice, "que chavala tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella", pero otra parte de mí se pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo.
Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en primer grado. Cuando le preguntaron qué castigo pensaba que merecía, contestó que "la muerte por tortura".
Con ocho condenas por asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde más tarde fue restablecida.
En 1978, Robert Ressler (psicólogo y criminólogo que acuñó el término de "serial killer"), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI), que en aquella época estaban haciendo un estudio sobre la psicología del asesino en serie, decidieron interrogar a Kemper en su celda de California, en dónde se encontraba cumpliendo varias condenas de cadena perpetua.


El reo aceptó entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal y tupido bigote.Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Según los registros de la prisión, su cociente intelectual era de 145.
Allí les comentó que su madre siempre le había odiado, pues desde niño él se parecía a su padre. Cuando cumplió 10 años ya era un gigante para su edad, y como su madre temía que pudiera abusar sexualmente de su hermana, lo hacía dormir en un sótano que no tenía ventanas.
Recluido como un preso y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no había hecho nada malo, se fue obsesionando con la idea de matar. Cuando sus padres se separaron, mató y descuartizó a los dos gatos de la familia, (según los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la personalidad del asesino múltiple. Las otras dos son la piromanía y la enuresis o incontinencia urinaria durante el sueño).
Kemper trató una vez de entrar a formar parte de la Policía de Carreteras de California, pero lo rechazaron. (También esta característica es común en muchos de estos criminales. Si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos son individuos fracasados y resentidos, no es de extrañar que en algún momento se ilusionen con la idea de convertirse en policías, que son los representantes de la autoridad e inspiran respeto).
Kemper les contó que posteriormente frecuentaría los sitios de reunión de los agentes y entablaba conversación con ellos, lo cual no sólo le hacía sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba información reservada sobre el avance de las investigaciones de sus crímenes.
Una inquietante anécdota que los investigadores relataban, es que al final de la tercera entrevista, Robert Ressler aprieta el timbre para llamar a la guardia, llama tres veces en un cuarto de hora. Sin respuesta Kemper advierte a su entrevistador de que no sirve de nada ponerse nervioso, pues es la hora del relevo y de la comida de los condenados a muerte, y agrega que nadie contestará a la llamada antes de otro cuarto de hora por lo menos: "Y si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendrías , ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia...".
Nada tranquilo, Ressler le contesta que esto no volvería más fácil su estancia en la cárcel. Kemper le responde que tratar así a un agente del FBI provocaría, al contrario, un enorme respeto entre los demás prisioneros. "No te imagines que he venido aquí sin medios de defensa", le dice Ressler. "Sabes tan bien como yo que está prohibido a los visitantes llevar armas", responde Kemper, mofándose.
Conocedor de las técnicas de negociación Ressler intenta ganar tiempo. Finalmente, el guardia aparece y abre la puerta, Ressler suspira con alivio. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un guiño y poniéndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: "Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?"
GRACIAS A:
Escalofrio.com

domingo, 10 de agosto de 2008

Richard Trenton Chase "El vampiro de Sacramento"


Nació el 23 de mayo de 1950. Desde su infancia adquirió traumas que desembocaron en conductas agresivas y psicóticas provocadas en gran parte por un seno familiar desestructurado.
Su padre, un hombre extremadamente disciplinario y alcohólico discutía constantemente con su esposa. Para cuando Richard tuvo diez años ya era tarde. Jugaba torturando animales incluso degolló unas crías de gato.

En su adolescencia conoció como cualquier chico a varias chicas pero una de ellas divulgó por su entorno que "Rick" no podía realizar el acto sexual ya que no era capaz de tener una erección. Este problema lo incomodó hasta el punto de acudir a la consulta de un psiquiatra. Allí tuvo el primer diagnóstico de su vida. La raíz del problema era una cólera reprimida y podía padecer una enfermedad mental importante, pero Rick no le dio ninguna importancia a esto.
A los 21 años, abandona la casa de sus padres para irse a vivir a un piso compartido. Pronto la convivencia se vuelve insoportable, pensaba que sus compañeros formaban parte de un grupo organizado que trataba de ir contra él, hasta el extremo que clava con tablas la puerta de su habitación y acaba saliendo por un agujero escondido que realizo en la pared de su armario.
Richy vivía su propia realidad y todo lo que era normal para otros a él le incomodaba. Esto se repetiría durante toda su vida.
Un día cualquiera, Richy acudía a urgencias convencido de que su cráneo se estaba deformando, que sus huesos atravesaban su cuerpo, se quejaba también de que su estómago estaba girado al revés y que estaba buscando al que le había robado la arteria pulmonar, lo sabía porque su corazón dejaba a menudo de latir y su sangre no circulaba. Sin dudarlo, otro psiquiatra sí diagnosticó una esquizofrenia paranoica, pero pensó que estaba producida por la intoxicación que mostraba por las drogas y que le habían producido una psicosis pasajera. Estuvo bajo observación durante 72 horas y en contra de la opinión de los médicos abandonó el centro.
Richy regresa a casa de su madre y vive allí una temporada pero pronto empiezan sus manías y piensa que su madre lo estaba envenenando.Por fin, su padre le consigue un piso donde pudiera vivir solo. Esa soledad provoca que nadie lo controle y deja de tomar su medicación con lo que su conducta empeora hasta tal punto que se compra unos conejitos y come sus entrañas crudas, coloca los intestinos y la sangre del animal en una batidora para bebérselo, lo hizo porque según él, evitaba así que su corazón se contrajera y acabara por desaparecer de su cuerpo. No satisfecho con todo esto empezó a inyectarse directamente en las venas sangre de conejo lo que le provocó un envenenamiento de la sangre.
Finalmente los doctores volvieron a diagnosticar esquizofrenia lo que lo llevó a estar internado en un centro mental, donde se ganó el apodo de "Drácula".
Un día lo encontraron con su boca manchada de sangre. Tenía dos pájaros muertos sobre la repisa de la ventana y no paraba de hablar de lo que solía hacer a los animales y de sus ganas desesperadas por beber su sangre.

A pesar de todo dejó de estar internado con la condición de pasar una revisión anual.
Cuando pasó a vivir en su apartamento comenzó de nuevo a torturar gatos, perros y conejos. Él los mataba para beber su sangre, incluso robaba animales domésticos de la vecindad. Llegó a llamar a los dueños de un perro para contarles lo que hizo con la indefensa mascota y que ya no hacía falta que buscaran más.
Un día hizo una visita sorpresa a su madre, ella al escuchar un fuerte ruido fue emocionada a recibir a su hijo con un abrazo, cuando abrió la puerta no daba crédito a lo que estaba viendo. Richy sostenía un gato muerto, lo lanzó al suelo y lo abrió en canal manchándose de sangre la cara y cuello. Su madre no pudo hacer nada y nunca dijo lo que pasó aquel día.
Pero Richy no se sentía realizado, necesitaba emociones más fuertes y adquirió armas con las que practicaba. Era la única manera de defenderse de las persecuciones provocadas por su enfermedad y conseguir más sangre para evitar la putrefacción de su estómago y que su corazón no acabara desapareciendo. Según él, la sangre y órganos crudos restablecían el correcto funcionamiento interno de su cuerpo.
El 3 de agosto de 1977 unos oficiales de policía encuentran en un rancho unos rifles junto a un montón de ropa de hombre y un cubo que contenía sangre y un hígado. Bajo la fatal sospecha empieza una búsqueda. Cuando de pronto uno de los agentes ve a través de sus prismáticos una escena dantesca. Un hombre desnudo cubierto de sangre. Cuando lo apresaron se dieron cuenta de que Richy había matado una vaca para alimentarse de su sangre y órganos.
Su miedo a la gente, sus paranoias, y su incapacidad de distinguir entre el bien y el mal, pronto convertirían a Richy en el "Vampiro de Sacramento".
Chase compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitar los macabros asesinatos de sus ídolos Kenneth Bianchi y Angelo Buono.
A los 28 años, empieza su serie de crímenes: dispara dos veces a Ambrose Griffin, ingeniero de 51 años y padre de dos hijos, quien se convierte en la primera de sus víctimas.
Una tarde, Teresa Tallin de 22 años y embarazada de tres meses, se encontraba en su casa y justo cuando se disponía a tirar la basura, Chase le dispara dos veces, una bala atraviesa su palma y la otra le atraviesa el cráneo, mientras agoniza la arrastra hacia su dormitorio y le abre el vientre para arrancarle los intestinos, que esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones y separa el páncreas en dos, colocándolos encima de la cama. Coge un cuchillo de la cocina le apuñala varias veces…
Su marido encontró su cuerpo en el cuarto de baño con el jersey levantado y los pantalones y ropa interior bajados hasta los tobillos junto a un envase de yogur que habría utilizado para beber su sangre.
Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes, entra en una casa elegida al azar y dispara a la cabeza a Evelyn Miroth de 27 años, y al sobrino de ésta, David Miroth de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de Evelyn a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde, es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevándose el cadáver del bebé. En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro.

Evelyn Miroth 27 años

David Miroth de 22 meses

Esa misma tarde la policía descubre los cuerpos y organiza la búsqueda registrando cada rincón de la ciudad tratando de atrapar al asesino. Dos días después, tres policías llaman a la puerta de Chase y no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden vigilar el apartamento. Poco después, Chase sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en la puerta.

La caja con restos humanos

Su contenido se esparce por el suelo ante el asombro de los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano. Chase es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, encuentran un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre, huesos humanos (de aproximadamente 44 personas) en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y el refrigerador repleto de recipientes con órganos humanos y animales en el interior.
En el juicio trata inútilmente de justificar sus crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban continuamente obligándolo a matar.

Licuadora donde preparaba sus bebidas de sangre y organos.

Richard T. Chase quien fuera denominado el "Vampiro de Sacramento", finalmente es condenado a pena de muerte por seis asesinatos, aunque su ejecución nunca se llevó a cabo, pues Chase se suicida en su celda pocos meses después del juicio con una sobredosis de antidepresivos, en diciembre de 1980.
Hay quienes creen que no fue un suicidio, sino un accidente al intentar acallar las voces que le habían conducido a cometer los asesinatos, voces que volvían a atormentarlo.
En 1992, una película llamada Unspeakable fue hecha basada en la persecución como modelo para el asesino. Su caso todavía es utilizado por el FBI como el modelo arquetipo para entender el asesino desorganizado.
Agradecimientos:
Autores de pasarmiedo.com